Lo primero que hicimos fue mirar el tiempo puesto que es muy importante para organizar las actividades por aquellas latitudes ya que, aunque era agosto, estamos en el ártico. Si las previsiones se cumplían - y así fue - los mejores días para bicicleta y senderismo eran el miércoles y el jueves y, precisamente, el miércoles había probabilidad de ver una Aurora Boreal. El lunes llovería mucho y el martes haría frío y lluvia. Con todos estos datos nos quedamos en Rovaniemi el primer día.
De museos por Rovaniemi
Paraguas en mano nos dirigimos andando hasta el ARTIKUM. Lo cierto es que merece la pena, hay exposiciones didácticas e interactivas sobre todo lo relacionado con el ártico: fauna, flora, paisaje, habitantes, tradiciones... Lo que detectamos ya, en una primera impresión, es la importancia que los fineses le dan al medio ambiente. Además, nos resultó de gran interés y fue muy importante para lo que vendría después, la simulación de una Aurora Boreal, muy bien explicada tanto científicamente como lo que tiene que ver con la leyenda.Y de allí pasamos al PILKE SCIENCE CENTRE, este museo totalmente interactivo es muy didáctico y además, muy recomendable, si se visita Laponia con niñ@s porque se lo van a pasar fenomenal ya que se aprende sobre el medio ambiente jugando y a través de audiovisuales u otro tipo de actividades manipulativas e interactivas. ¿Y sabéis que es lo primero que aprendimos nada más entrar en el museo? Pues que los niños y niñas finlandesas nada más llegar a la escuela plantan un árbol del que se tienen que ocupar toda la vida. Lo cierto es que la importancia y la sensibilización sobre el medio ambiente que hay por aquellas latitudes, impacta.
Iglesia y Cementerio
Por la tarde nos dedicamos a visitar la iglesia y el cementerio, uno al lado de la otra.La mayoría de los finlandeses practican la religión evangélica luterana. Rovaniemi, no iba a ser una excepción.
Aunque parezca que estamos hablando de una zona pacífica e inadvertida, Laponia no fue ajena a la Segunda Guerra Mundial; no en vano, su iglesia fue destruida y posteriormente reconstruida gracias a la ayuda de las iglesias de Suecia y Noruega. Allá por los años 50, el arquitecto Bertel Liljequvist se encargó de dirigir la obra. Destacan su fresco y su órgano, por lo demás es una iglesia con muy poca decoración, casi desnuda. Tuvimos la suerte de que una hispanoparlante, residente en la zona, estuviera en ese momento en la iglesia, nos explicó todo y nos hizo la foto - no es muy buena, pero lo importante es el momento y el detalle-.
Nada más salir de la iglesia te encuentras con el cementerio que nos vuelve a retrotraer a la Segunda Guerra Mundial. En el mismo hay enterrados 603 jóvenes lapones que lucharon contra los nazis, lo cierto es que las lápidas, todas iguales y aún hoy en día decoradas con flores, llaman la atención; además, hay un monumento erigido en honor de los que defendieron la ciudad de Rovaniemi.
Visita a la ciudad de Santa
Al día siguiente nos fuimos a ver al mismísimo Santa Claus visitando su ciudad Joulupukin Pajakylä. Fuimos en el autobús urbano puesto que está tan solo a 8 km, por cierto, se podría ir en bici - transporte habitual de los habitantes de Rovaniemi en la época estival a pesar de las inclemencias meteorológicas- pero el autobús está a buen precio y no se tarda nada. Aquí dejo el enlace de los autobuses.
Cuando se dice que en Laponia todo el año es Navidad, es cierto. Bajarte del autobús y empezar a escuchar villancicos es alucinante.
El pueblo de Papá Noel no es más que una atracción turística, pero está bien para pasar una jornada: puedes dar de comer a los renos, comprar regalos navideños, mandar cartas firmadas por Santa Claus - aunque las nuestras nunca llegaron a sus destinatarios a pesar del precio- comerte un salmón a la brasa como nunca antes habíamos probado y como postre entrar en la casa de Papá Noel y hablar con él en persona. Los cuatro éramos adultos, pero disfrutamos un montón.
¿Que, dónde comer? Pues hay un restaurante dentro del pueblo de Santa que se come a muy buen precio y de maravilla. Es una típica tipi de los samis - habitantes de Laponia- y hacen la comida en la brasa situada en el centro del recinto en el momento de pedirla con un ambiente más que agradable, su nombre es Santa´s Salmon Place.
En fin, que el día da mucho de sí. Voy a ir acabando, en la próxima "entrada" contaré cómo se desarrollaron las dos siguientes jornadas de bici, senderismo y visita de paisajes idílicos, además de la impresión que causa ver una Aurora Boreal, sí , porque fuimos unos afortunad@s que a finales del mes de agosto tuvimos el privilegio de ver algo de lo más impresionante que puedes observar una Aurora Boreal. Continuará.....











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