Tras la estancia y visita a Rovaniemi y a la ciudad de Santa Claus, una vez que el tiempo mejoró, era el momento de movernos un poco así que comenzamos el momento de bicicleta, senderismo y ruta en coche de alquiler.
En bicicleta a Ousnavaara
Ousnavaara es un enclave de montaña pequeño -estación de esquí en invierno- situado junto a la propia ciudad de Rovaniemi, a apenas dos kilómetros y medio. así que cogimos unas bicicletas en el hotel - se podían utilizar de forma gratuíta- y nos dirigimos hasta allí. Tras unas pocas cuestas, llegamos a nuestro destino y allí decidimos hacer una ruta de senderismo. Lo cierto es que el lugar es precioso y que, además, está todo muy señalizado. Además, la bicicleta y el propio casco se pueden dejar con toda tranquilidad puesto que Laponia es un lugar muy seguro y, a la vuelta del camino, la encontrarás tal y como la dejaste.
Hay miradores e incluso un zoo para poder ver animales de la zona, el zoo de Ranua. Nosotros, dado que nuestras hijas ya estaban "crecidita"s, lo dejamos para otra ocasión. Así que tras el relajante paseo volvimos a la ciudad para comer en el hotel - con nuestra propia comida puesto que este viaje fue de "semimochileros"- y coger el coche de alquiler para comenzar la ruta.
Cascada de Auttiköngäs
El primer destino de la tarde fue la cascada de Auttiköngas. La tarde era soleada y "cálida" para aquellos lares así que el paseo fue muy agradable. Auttiköngäs es un bosque primario protegido que cuenta con una catarata que es la máxima atracción del lugar. Se puede aparcar con facilidad y, después, comenzar el paseo de alrededor de tres kilómetros y medio totalmente preparado con pasarelas, zonas de descanso, miradores y algún pequeño refugio para preparar el almuerzo si es menester.
Syvasenvaaera Fell
Antes de regresar a cenar a Rovaniemi hicimos un alto en el camino en Syvasenvaara Fell. Tras el paseo llegamos a la colina donde está la torre mirador que es utilizada por mucha gente tanto para ver el sol de medianoche como para ver una aurora boreal. Nosotros, aunque ese día, o mejor dicho, esa noche estaba previsto poder divisar una aurora boreal, dedicamos ese momento únicamente para divisar el paisaje y las preciosas vistas. Después, regresamos a la ciudad a comer algo y a salir en busca de la tan ansiada aurora boreal.
Aurora Boreal junto al museo del ártico
La verdad es que, como el tema de las auroras boreales no te lo puede asegurar nadie, decidimos no arriesgarnos demasiado y quedarnos en la ciudad. Habíamos leído que, en un parque junto al Museo del Artico, se podía ver ; como nos quedaba cerca del hotel ese fue nuestro plan así que a eso de las 11 de la noche salimos del hotel en dirección al parque junto al río Kemi. La luna estaba espectacular. Nunca la habíamos visto tan cerca, tan grande, tan bonita.... En el horizonte se podía apreciar algo parecido a un sol de medianoche, una especie de puesta de sol.
Pasaban los minutos, allí, a oscuras, solos los cuatro- daba un poquito de impresión-. Llevábamos entorno a una hora y media cuando estábamos a punto de tirar la toalla, entonces, en lontananza, vimos un pequeño destello verde. Supusimos que eso podía ser una aurora boreal. Al rato, otro pequeño destello verde y poco más. Pero estábamos contentos y a punto de abandonar pensando que eso era todo cuando, de repente, el cielo se tiñó de verde; alrededor de nuestras cabezas todo se iluminaba de verde, rápido, cada vez más grande y brillante. Era emocionante. Cuentan los samis- pueblo que habita la zona- que es un zorro el que cruza el cielo y con la cola produce esos destellos; hay un montón de leyendas pero, en general, se supone que significa augurio. Nosotros nos sentíamos afortunados aunque faltaba la traca final: a pesar de ser aún más extraño, el cielo se tornó rosa y ahí, en ese instante, hasta aplaudimos. En nuestra familia estamos convencidos de que hay pocas cosas que podamos ver que sean tan espectaculares e impresionantes. Con las pilas cargadas y la adrenalina a tope, regresamos al hotel, los cuatro solos, por las desérticas calles de Rovaniemi, Aunque con una pena, la de no tener una buena cámara que dejase reflejado para la eternidad aquel increíble momento.
Glaciar Hiiderkimut
Para continuar visitando lugares desconocidos para nosotros, nos fuimos hasta el glaciar Hiiderkimut. El día estaba un poco lluvioso pero apto para andar y visitar parajes naturales. El sitio es cuanto menos curioso. Se puede rodear e incluso subir para ver desde arriba el agujero. Hay unas barandillas aunque no muy seguras. Se tarda en llegar unos quince minutos en coche.
Cementerio Alemán
Es un lugar que merece la pena visitar. En un precioso bosque, junto a un lago, aislado del mundanal ruido se encuentra este cementerio homenaje a los soldados alemanes muertos durante la Segunda Guerra Mundial.
Se llega pronto desde la ciudad puesto que está a unos 16 km. Además hay un parking habilitado. Luego hay que andar un poquito pero merece la pena.
Este cementerio de los soldados alemanes contiene los restos de más de 2000 soldados alemanes. Tiene unas grandes lápidas y están escritos los nombres de todos. Impresiona.
Como se encuentra al norte de la ciudad, nos vino bien para ir al punto más lejano que teníamos previsto: Luosto.
Luosto
Luosto está a alrededor de 120 kilómetros de Rovaniemi pero las carreteras son muy buenas así que llegamos con facilidad. Está en el denominado Parque Nacional Phya Luosto. Hay senderos para caminar o ir en bici y, en invierno, es uno de los paraísos de los esquiadores. La cima más alta es de unos 500 metros, pero, en verano, sin lugar a duda el lago es lo que más te atrae.
Además, en esta zona hay un montón de renos a los que los coches y turistas les pasan inadvertidos.
Muy cerca está la mina de amatista que también se puede visitar. Hay horarios establecidos y, nosotros, no pudimos acceder así que nos quedamos con las ganas. Quién sabe, igual era el presagio de volveremos en otra ocasión.
De este modo volvimos a nuestro centro de operaciones, el hotel Scandic Rovaniemi en el que, por cierto, se desayuna muy bien. Antes de volver, nos detuvimos en la propia ciudad a tomar un chocolate, algo muy recomendado por aquellos lares. Fuimos al Café & Bar 21 y, realmente, estaba delicioso. Ya nos quedaba sólo la última noche. Al día siguiente, unas compras y de vuelta a casa.
Recomendaciones
- Aunque vayas en agosto lleva polares, chubasquero y buen calzado apto para las caminatas y la lluvia.
- Es típico alojarse en cabañas pero un hotel en la propia ciudad, dado que las distancias son pequeñas, no es una mala opción.
- La comida en el supermercado está a precios razonables.
- El alcohol es caro.
- Comer, aunque es más caro que en España tampoco es desorbitado.
- Si vas a conducir no encontrarás atascos pero es muy importante respetar los límites de velocidad que en las carreteras es de 100 y en las autopistas de 120.
Con este post termino mis impresiones de viajes en familia a Laponia, un viaje realizado hace ya 3 años pero que perdura en nuestra memoria y en nuestras retinas.












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