miércoles, 31 de marzo de 2021

Escapada de interior en familia en tiempos de pandemia: Lago de Sanabria

Tras un largo paréntesis, motivado en buena medida por el confinamiento, cierres perimetrales, restricciones, etc., retomo el blog con una sugerencia que puede ser acertada para las próximas fechas de Semana Santa o algún puente donde, por el momento, no podemos salir de nuestra comunidad autónoma. Hoy nos vamos hasta la zona de Sanabria. Es una escapada que hicimos de cuatro días el pasado mes de agosto y que, la verdad, nos resultó muy interesante, sorprendente y recomendable para unos días de desconexión en familia. 
Nos alojamos en San Martín de Castañeda en un pequeño hotel rural muy limpio, familiar y con buen servicio. Además con un buen restaurante donde degustar unas estupendas carnes. La ubicación, aunque fue elegida, en cierto modo, al azar fue espectacular. El tiempo no nos acompañó demasiado, a pesar de ser agosto, pero lo supimos paliar y aguantar el "chaparrón" - nunca mejor dicho-. Empezamos la ruta. 
Como salimos de nuestra ciudad - Miranda de Ebro- y teníamos para recorrer algo más de 400 kilómetros paramos en Carrión de los Condes en la provincia de Palencia. Se trataba, únicamente, de dar un paseo por esta ciudad ubicada en pleno corazón del camino de Santiago: monasterio de San Zoilo con su impresionante portada románica - hoy también hotel-, el puente mayor, la casa del águila.... Se respiraba un agradable ambiente por sus calles y plazas que invitaba a quedarse un rato más. Pero habíamos de continuar la ruta. Y así, llegamos al mediodía a San Martín de Castañeda. Llovía, hacía frío.... por lo que pusimos en marcha el plan B. Nos acercamos andando hasta el Monasterio Románico de San Martín de Castañeda con su impactante cenobio; en su interior, una exposición fotográfica y enseres y vídeos que nos sitúan en la época en la que todo cambió por la presa de Ribadelago. 



A continuación, nos dirigimos al centro de interpretación "La casa del parque" donde nos hicimos una buena idea de lo que podíamos ver en estas jornadas y aprendimos sobre la fauna y flora de la zona así como sobre los espacios naturales. Además, en el mostrador de entradas, tuvimos un magnífico guía que nos indicó rutas para poder realizar en nuestra estancia. 
El segundo día, por la mañana, aunque amenazaba lluvia, nos decantamos por hacer la ruta de senderismo de la senda de los monjes. Aproximadamente 4 kilómetros de bajada empedrada que finaliza en Ribadelago Viejo. El sendero es precioso y, si no fuera porque a la ida casi ni vimos el lago por la niebla y nos calló el diluvio universal, habría sido espectacular. 


Bajamos, no obstante hasta Ribadelago y no nos atrevimos a hacer la ruta circular - mucho más larga- así que volvimos por el mismo sendero. Afortunadamente, al final del trayecto, dejó de llover; la niebla se disipó y pudimos ver el espectacular lago de Sanabria a nuestros pies. 
                       

Ya por la tarde, fuimos a Puebla de Sanabria, además el sol nos acompañaba. ¡Qué pueblo tan bonito! Un pueblo de encanto ubicado en las confluencias entre los ríos Tera y Castro. El mero hecho de caminar por sus calles es un gusto y un placer: calles empedradas, muralla, casas señoriales.... Como íbamos para una sola tarde nos quedamos con ver, en la misma plaza mayor, la iglesia de Nuestra Señora del Azogue - patrona de la localidad- construida en el siglo XII aunque rehabilitada en varias ocasiones, aún así, conserva en su exterior restos del románico si bien, el interior, es más de estilo gótico. Adosada a ella, la ermita de San Cayetano de estilo barroco. Lo que más tiempo nos llevó fue la visita al castillo de los Condes de Benavente, bastante bien rehabilitado, que incluye un centro de interpretación, biblioteca, salón de actos... con proyección audiovisual incluida que te hace comprender mejor la historia de este castillo que en momentos de la historia llegó a ser cárcel, gallinero o almacén de paja. A sus pies, desde la torre del homenaje se puede ver el transcurrir del río Tera en el valle. Pequeño, pero curioso es su Museo de Gigantes y Cabezudos, de gran tradición en la zona, y que se ubica en la calle San Bernardo.

                       













Por cierto, si os apetece traer un recuerdo gastronómico, comprad habones y los hacéis a fuego lento y con su receta tradicional. ¡Exquisitos!

El tercer día, por la mañana, con un tiempo bastante más apacible nos dirigimos a hacer una ruta de senderismo más, la de la laguna de los peces, a muy pocos kilómetros de nuestro alojamiento. Fuimos en coche hasta el parking. De allí parten varias rutas, nosotros nos decantamos por una fácil puesto que por la tarde queríamos hacer otra ruta. Así que hicimos la de la laguna de los peces a la de las yeguas, fácil pero muy agradable. La laguna de los peces es de origen glaciar y, lo cierto es que, aunque estaba un poco concurrida, la sensación era bastante pacificadora, se respiraba aire puro, limpio y el paisaje resultaba precioso. La verdad es que el paraje lo merece todo. Y si tenéis más tiempo, aquí os dejo otro enlace con más rutas del entorno de la Laguna de los Peces.


Ya, por la tarde, otra buena caminata y ¡qué maravilla de la naturaleza! Fuimos hasta las Cascadas de Sotillo un salto de agua que tiran agua en cualquier época del año.
Hay que llegar hasta el pueblo del mismo nombre y aparcar el coche en los alrededores de la iglesia de San Lorenzo. Después... buenas zapatillas - mejor de montaña- y sendero, porque llegas al salto de agua tras, más o menos, dos horas de caminata con algunas zonas un tanto empinadas y resbaladizas si está la calzada mojada. El camino está bien indicado, como el resto de las rutas de la zona sanabresa. Hay un gran cartelón en madera que indica que en ese punto se inicia el camino. Tras atravesar un puentecillo sobre el río Truchas comienza la aventura por el bosque de castaños, avellanos, robles.... Cuando llevas aproximadamente una hora y media de camino comienzas a oír el agua. Después, tras el tramo más complicado para niños-as y personas de cierta edad (aunque en realidad es fácil y con cuidado lo haces sin grandes dificultades) aparece ante ti el impresionante escenario natural de la cascada. Luego, toca la vuelta, que la puedes hacer por el mismo camino o por una ruta circular un "pelín" más complicada. 
                 

Buena jornada de caminatas matutinas y vespertinas que bien merecían una buena cena de carnes y pescados a la parrilla en el Hotel rural El Retiro en el que nos hospedamos en nuestra escapada.
Ya de vuelta a casa nos esperaba una nueva parada en un lugar que, sin lugar a dudas, no te deja indiferente: el Monasterio de Moreruela. Se trata de un monasterio cisterciense, prácticamente abandonado - monumento histórico artístico nacional desde 1931- en plena Vía de la Plata. Desde hace unos años, con ayudas y subvenciones se está rehabilitando lentamente. Lo que más llama la atención es la cabecera con la girola, la bóveda de cañón... también hay partes del exterior bastante interesantes, un montón de firmas de los canteros, la zona donde habitaban los monjes... Quizás con el tiempo, dinero e inversiones públicas podamos contemplar ese gran legado. De momento, no está nada mal para hacernos a la idea.



La escapada estaba tocando a fin. Llegamos a comer a Tordesillas. Solo un paseo, lo justo para ver que hay mucho por recorrer: Casas del Tratado, Monasterio de Santa Clara y el innegable sello de que en esa ciudad castellana, pasó sus últimos días de encierro y cautiverio hasta que se le presentó la muerte una reina llamada Dª Juana y apodada la loca.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

En busca de una aurora boreal

  Esta entrada forma parte de la serie de programas emitidos en Miranda FM donde los viajes, la música, la literatura y el cine son los prot...